Magnesio y potasio: para qué sirven y cómo aprovechar sus beneficios
El magnesio y el potasio son minerales esenciales que participan en funciones clave para el bienestar general. Aunque a menudo se mencionan por separado, la combinación de ambos puede potenciar sus efectos positivos, especialmente en personas con estilos de vida activos o que presentan deficiencias.
En este artículo te contamos un poco para qué sirven, cómo actúan juntos en el organismo y qué recomendaciones tener en cuenta para aprovecharlos de forma segura.
¿Qué beneficios tiene tomar magnesio y potasio?
Ambos minerales cumplen funciones vitales en el cuerpo, pero lo interesante es que trabajan de forma complementaria. El potasio es fundamental para mantener el equilibrio de los líquidos celulares, facilitar la contracción muscular y regular el ritmo cardíaco. Por su parte, el magnesio está implicado en más de 300 procesos enzimáticos, muchos de ellos relacionados con la producción de energía, el funcionamiento neuromuscular y la salud ósea.
Cuando se toman juntos, pueden ayudar a reducir la fatiga muscular, aliviar calambres, estabilizar la presión arterial, mejorar el rendimiento físico y favorecer una recuperación más rápida después del ejercicio. Además, su acción combinada es útil para controlar la irritabilidad nerviosa, el insomnio y otros síntomas relacionados con desequilibrios minerales.
¿Qué pasa si tomo magnesio y potasio juntos?
Consumir magnesio y potasio al mismo tiempo es seguro y puede ser muy beneficioso, siempre que se haga en dosis adecuadas. De hecho, muchos suplementos diseñados para personas activas o con carencias específicas los incluyen en una misma fórmula. La razón es que ambos están involucrados en la contracción muscular y la transmisión de impulsos nerviosos. El déficit de uno puede afectar el funcionamiento del otro.
Por ejemplo, una persona con bajo nivel de potasio puede experimentar debilidad muscular o arritmias, mientras que una deficiencia de magnesio puede intensificar estos efectos. Por eso, la suplementación conjunta puede corregir desequilibrios de forma más eficiente que si se toma uno solo.
Es importante tener en cuenta que, aunque su combinación es útil, hay que respetar las dosis recomendadas y considerar condiciones particulares como enfermedades renales, donde el exceso de potasio puede ser perjudicial.
¿Cuándo se debe tomar el magnesio y potasio?

El momento ideal para tomar estos minerales depende del objetivo. Muchas personas optan por consumirlos por la mañana si buscan un impulso de energía o reducir el cansancio. Sin embargo, si el objetivo es relajar el cuerpo, mejorar el sueño o evitar calambres nocturnos, el mejor momento para tomarlos es por la noche.
También se recomienda su uso tras entrenamientos físicos intensos, donde se pierde una gran cantidad de minerales a través del sudor.
Algunas fórmulas vienen en formato efervescente o en polvo, lo que facilita su absorción y digestión, sobre todo si se toman con el estómago ligeramente lleno o junto a una comida liviana.
¿Qué pasa si tomo potasio y magnesio por la noche?
Tomar estos minerales por la noche puede tener efectos positivos en el descanso y la recuperación. El magnesio tiene un efecto relajante sobre el sistema nervioso y puede ayudar a conciliar el sueño con mayor facilidad, especialmente en personas con insomnio leve o ansiedad. Además, contribuye a reducir los espasmos musculares y las molestias nocturnas en las piernas.
El potasio, por su parte, también interviene en la relajación muscular y el equilibrio de líquidos, lo que favorece un descanso más profundo y reparador. De todas formas, es importante evitar consumir dosis altas sin supervisión médica, especialmente en personas con predisposición a problemas renales o presión arterial baja. La combinación nocturna puede ser especialmente útil en adultos mayores, deportistas o personas con estrés físico o mental acumulado.
Magnesio: funciones específicas en el organismo
El magnesio es un mineral con múltiples roles. Participa en la síntesis de proteínas, el control de la glucosa, la regulación de la presión arterial y la transmisión neuromuscular. También contribuye al metabolismo del calcio y la vitamina D, lo cual es fundamental para la salud ósea.
En personas con niveles bajos, pueden aparecer síntomas como fatiga, calambres, dolor de cabeza, insomnio o irritabilidad. Las mujeres suelen tener requerimientos mayores durante el embarazo o la menopausia, mientras que los hombres que realizan actividad física intensa también pueden beneficiarse con una dosis extra.
Potasio: clave para el ritmo cardíaco y el sistema muscular
El potasio cumple un papel central en el equilibrio eléctrico de las células, especialmente en los tejidos musculares y nerviosos. Regula el latido cardíaco, el movimiento intestinal y la contracción muscular. Además, es esencial para mantener una presión arterial estable y evitar la retención de líquidos.
Su deficiencia puede producir síntomas como debilidad, arritmias, calambres frecuentes o mareos. Esto ocurre con mayor frecuencia en personas que toman diuréticos, sudan en exceso o no consumen suficientes frutas y verduras.
A diferencia del magnesio, el exceso de potasio puede tener consecuencias graves, por lo que su suplementación debe realizarse con más precaución.
Fuentes naturales de magnesio y potasio
Ambos minerales se pueden obtener a través de una alimentación equilibrada. En el caso del magnesio, se encuentra en:
- Vegetales de hoja verde (espinaca, acelga).
- Frutos secos (almendras, nueces).
- Legumbres (lentejas, porotos).
- Semillas de calabaza o girasol.
- Cacao puro.
El potasio está presente en:
- Bananas.
- Papas y batatas.
- Palta.
- Tomate.
- Agua de coco.
- Melón y cítricos.
Una dieta rica en vegetales frescos, frutas, legumbres y frutos secos puede cubrir las necesidades básicas de ambos minerales en la mayoría de las personas sanas.
¿Quiénes pueden beneficiarse de su suplementación?
Existen ciertos grupos que pueden requerir suplementos de magnesio y potasio:
- Deportistas o personas con alto desgaste físico.
- Individuos con calambres frecuentes o migrañas.
- Personas mayores con dieta insuficiente o mala absorción intestinal.
- Quienes atraviesan estrés crónico o trastornos del sueño.
- Pacientes que toman medicamentos que eliminan minerales (como diuréticos).
En todos los casos, es aconsejable una evaluación médica previa para establecer las dosis y el tiempo de uso adecuado.
El magnesio y el potasio son aliados esenciales para el equilibrio del cuerpo, tanto en funciones físicas como en la regulación emocional. Su consumo conjunto puede mejorar la energía, el descanso, la salud cardiovascular y muscular. Incorporarlos en la rutina diaria, ya sea a través de la alimentación o de suplementos de calidad, puede marcar una gran diferencia en la vitalidad y el bienestar general.
Como siempre, el uso responsable y adaptado a cada persona es clave para obtener los beneficios sin correr riesgos innecesarios.
