Todo sobre el colágeno: Tipos, beneficios y cómo elegir el mejor para las articulaciones
El colágeno es una de las proteínas estructurales más abundantes y esenciales en el cuerpo humano, cuya función primordial es mantener la integridad, elasticidad y firmeza de diversos tejidos como la piel, los huesos, tendones, ligamentos, cartílagos y articulaciones. En Colombia, la población muestra un creciente interés en el cuidado articular, motivado por el envejecimiento progresivo y el aumento en la práctica deportiva.
Por esta razón, resulta fundamental conocer en profundidad los tipos de colágeno existentes, sus beneficios específicos y la forma correcta de escoger el más adecuado para la salud articular, con el fin de promover un envejecimiento saludable y mejorar la calidad de vida de quienes se someten a esfuerzos físicos o padecen desgaste relacionado con la edad.
¿Qué es el colágeno y por qué es importante para las articulaciones?
El colágeno es una proteína compleja formada por largas cadenas de aminoácidos que se entrelazan para formar fibras resistentes, las cuales sostienen y dan estructura a los tejidos conectivos del organismo. Esta proteína constituye la base fundamental de los huesos, tendones, ligamentos y especialmente del cartílago, que es el tejido que recubre las articulaciones y permite su movilidad sin fricción ni dolor.
La función del colágeno es crucial, pues garantiza la resistencia mecánica y la elasticidad necesarias para que las articulaciones puedan soportar diversas cargas y movimientos cotidianos. No obstante, con el paso de los años, el cuerpo reduce de manera natural la producción de colágeno, lo que trae consigo una disminución progresiva de la elasticidad y resistencia de estos tejidos. Este proceso degenerativo contribuye al desarrollo de patologías articulares como la artrosis, además de generar dolor, inflamación crónica y limitación funcional que afecta la calidad de vida.
Principales tipos de colágeno y su función

Aunque en el cuerpo humano existen al menos 29 tipos diferentes de colágeno, cerca del 90% corresponde a cinco tipos principales, los tipos I, II, III, IV y V. Cada uno de estos tipos cumple funciones específicas en tejidos concretos, lo que los hace relevantes según la necesidad particular de cada órgano o sistema.
Para la salud articular, el colágeno tipo I y tipo II son los más relevantes. El colágeno tipo I es el más abundante y se encuentra principalmente en la piel, huesos, tendones y ligamentos. Su función principal es conferir resistencia y firmeza, ayudando a mantener la estructura ósea y contribuyendo también a la salud estética de la piel.
Por otro lado, el colágeno tipo II predomina en el cartílago articular, donde actúa como amortiguador dentro de la articulación. Este tipo de colágeno es responsable de mantener la elasticidad y la integridad del cartílago, evitando su desgaste y facilitando un movimiento suave y sin dolor. Por eso, el colágeno tipo II es el más recomendado para el cuidado, prevención y tratamiento de problemas articulares.
El colágeno tipo III, aunque menos mencionado en el contexto articular, se encuentra asociado al tipo I en la piel y algunos órganos, aportando elasticidad y resistencia complementaria. En suma, mientras que el colágeno tipo II tiene un rol directo en la salud del cartílago, el tipo I contribuye al fortalecimiento óseo y muscular, ambos esenciales para mantener la funcionalidad articular.
Beneficios del colágeno para las articulaciones
Diversas investigaciones científicas han demostrado que la suplementación con colágeno hidrolizado, que es una forma procesada para facilitar su absorción, presenta múltiples beneficios en la salud articular. Entre ellos, destaca la disminución notable del dolor en las articulaciones, especialmente en personas que sufren desgaste o patologías degenerativas como la artrosis.
Al reducir la molestia, se mejora la calidad de vida y se promueve una mayor movilidad, lo cual es fundamental para evitar la rigidez y el deterioro progresivo. Además, el colágeno tiene un efecto antiinflamatorio, lo que contribuye a reducir la inflamación articular que suele acompañar estas condiciones, aliviando el dolor y permitiendo una mayor comodidad en la realización de actividades diarias.
En términos del cartílago, el colágeno ayuda a mantener la matriz extracelular, proceso indispensable para la hidratación y elasticidad del tejido, favoreciendo su regeneración y resistencia al desgaste por uso continuo o lesiones. Una característica adicional importante es que los péptidos derivados del colágeno hidrolizado estimulan la producción endógena, es decir, la síntesis natural de colágeno por parte del propio organismo, fortaleciendo los tejidos desde dentro.
Por último, el colágeno tipo I, en particular, aporta beneficios para la protección y fortalecimiento tanto de huesos como de músculos, aspectos clave para la estabilidad articular y la prevención de fracturas o lesiones musculares.
Cómo elegir el mejor colágeno para la salud articular
A la hora de seleccionar un suplemento de colágeno, resulta fundamental tener en cuenta varios aspectos que aseguren su eficacia y adecuada absorción. Lo primero es que el colágeno debe encontrarse en su forma hidrolizada, lo que significa que ha sido fragmentado en pequeñas moléculas para facilitar su digestión y biodisponibilidad en el organismo, garantizando así un mejor aprovechamiento.
En cuanto al tipo de colágeno, para el cuidado articular es especialmente eficaz el colágeno tipo II, debido a su intervención directa en el cartílago, sin embargo, algunos productos combinan los tipos I y II, e incluso otros, a fin de proporcionar un efecto más integral para huesos, piel y músculos.
La calidad y el origen del colágeno también son factores decisivos, aunque existen colágenos de origen animal, como bovino o porcino, y de origen marino, lo más importante es que el producto cuente con certificaciones que avalen sus controles de calidad, seguridad y efectividad, para evitar riesgos o resultados insatisfactorios.
Muchos suplementos incluyen ingredientes adicionales que potencian la acción del colágeno y favorecen la salud articular, tales como la vitamina C, esencial para la síntesis natural de colágeno y con un reconocido efecto antioxidante, el ácido hialurónico que mejora la lubricación, reduce la fricción y protege el cartílago, así como minerales como el magnesio y vitaminas del complejo B, que colaboran con el metabolismo muscular y la reducción de la fatiga.
Algunas formulaciones también incorporan extractos naturales con propiedades antiinflamatorias y analgésicas, como la cúrcuma, que puede ser beneficiosa para aliviar el dolor articular. La dosis recomendada actualmente para obtener resultados efectivos ronda los 40 miligramos diarios de colágeno hidrolizado.
Finalmente, es importante que el suplemento esté dirigido a la población objetivo que más se beneficia de su uso, como personas mayores de 40 años, deportistas, quienes tienen sobrepeso o quienes han sufrido lesiones articulares, estos grupos suelen presentar mayor desgaste o demanda sobre sus articulaciones.
